Fortaleza islámica califal de finales del siglo X, construida para reforzar la frontera al norte del Duero, se presenta como una de las más grandes de Europa en su época, y jugó un papel clave durante la Reconquista, hasta que los Reyes Católicos la transformaron en cárcel.
Su forma alargada, como de barco, se debe a la loma estrecha y larga sobre la que se asienta.