Allí los ojos de un perspicaz médico advierten en una de las placas radiográficas un derrame provocado por un aneurisma de aorta cerca del corazón, un accidente vascular no operable.
Ante esta alarma, todos los Héroes se ponen en marcha con objetivo de conseguir un milagro.
Una ambulancia medicalizada la traslada al Hospital del Valle de Hebrón de Barcelona, donde ya la están esperando los servicios sanitarios alertados desde Tarragona. Después de unas pruebas diagnósticas observan que el daño está contiguo al corazón. Cualquier movimiento puede desencadenar una hemorragia masiva y la muerte instantánea. Deciden intervenir.
A primera hora de la tarde más de una docena de sanitarios empieza el tratamiento. Enfriarán su cuerpo y pararán su corazón. Entonces, abrirán su tórax y hábiles cirujanos cortarán la aorta y repondrán las partes dañadas.
Es ya la una y media de la madrugada del jueves, cuando unas descargas eléctricas provocan que aquel corazón vuelva a latir. Permanecerán a su lado hasta las tres de la madrugada para comprobar que todo funciona como es debido.
Al marchar, una sonrisa ilumina su cara. Han vencido de nuevo a la Muerte.
Sus esposas o maridos los esperan en casa durmiendo, con sus hijos, añorantes por su ausencia, como siempre. Quizá alguno tuvo que anular aquella noche de verano una cena romántica con su novio o novia por acudir a la llamada de la emergencia.
Son unos Héroes. Para ellos no existe el descanso, los horarios o el desaliento.
Mira ahora la parte de la presentación de la Fundación Aurora que te adjuntamos.
Para nosotros el personal sanitario, desde el más eminente doctor hasta el más humilde celador, todos deben ser considerados nuestros Héroes: Enseñaremos a los niños a admirarlos y respetarlos, y a comprender sus fallos. No son dioses infalibles, pero casi.
Confiemos en ellos porque jamás nos abandonarán.
Visita nuestra web: http://www.fundacionaurora.com
Lee nuestra presentación en PDF: http://goo.gl/LhiNsV