Un niño de seis años halla una granada y conduce a los Tedax hasta ella

Hemos tenido conocimiento por la prensa de que un niño de seis años, que andaba de excursión con sus padres en la zona de Morera del Montsant en Tarragona, encontró una bomba de mano perdida por algún soldado republicano durante la Guerra Civil.

En lugar de tocarla, avisó a sus padres y a los Mossos d’Esquadra. Generalitat de Catalunya, que la desactivaron.

Esta noticia nos sugiere dos reflexiones:

Cuando explicamos nuestro proyecto, hay quienes nos indican que los niños de siete años son aún inmaduros como para entender algunas de las leyendas que nuestra narradora Anita les explicará, y conocer otros temas. Lo cierto es que los niños y niñas de siete años son verdaderas esponjas, captan y entienden todo lo que ocurre a su alrededor. Es pues el momento idóneo para animarlos a adentrarse en muchos temas relativos a nuestra historia y cultura, además de en los secretos de las ciencias y tecnologías.

La Fundación Aurora les hará llegar a través de sus colegios y de otros medios de comunicación abundante información complementaria. Hasta que cumplan 16 años dispondrán de tiempo para perfeccionar dichos conocimientos. Lo que al principio serán solamente nociones, las entenderán y dominarán más adelante.

Seguro que este niño jamás había visto una bomba de mano de piña. Hace muchos años que las bombas de mano de fragmentación están en desuso, ya que son peligrosas para el lanzador y poco efectivas. Pero esta noticia nos demuestra que un niño de seis años bien educado ya sabe distinguir entre lo positivo y lo negativo, y entre el Bien y el Mal. Así pues, a los siete años es el momento de explicarle que las guerras no son divertidas, ni matar gente en los juegos de su tableta u ordenador es constructivo.

Mediante la adecuada instrucción a tal edad, inculcándoles la idea de rechazo a todo aquel que fomente cualquier tipo de intimidación, cortaremos de raíz muchos episodios de acoso y violencia de género.

··· Link a la noticia en el Diari de Tarragona : http://goo.gl/mNqIHk

 


 

En las Navidades de 1938 las tropas nacionales, apostadas en la orilla occidental del río Segre y en cabeza de puente de Serós, se lanzaron a la lucha bajo la nieve y la niebla. Las tropas republicanas, debilitadas después de la batalla del Ebro, fueron rápidamente diezmadas.
Los días 11 y 12 de enero algunos combatientes se atrincheraron en la sierra del Montsant, en un vano intento de impedir que el enemigo llegara a Tarragona y capturara muchas tropas y armamento en la maniobra.
Sí, cuando paseamos por aquellos parajes, hoy rebosantes de naturaleza casi salvaje, debemos guardar en nuestra memoria a tantos soldados que murieron en Cornudella y en la Morera del Montsant, muchos de los cuales yacen todavía por esos lugares, olvidados, como la granada que encontró el niño.
Que descansen en paz. Y las guerras no se repitan.